miércoles, 31 de diciembre de 2008

Desde la Puerta del Sol

Una cosa típica de la nochevieja (hoy es nochevieja) es tomar las uvas al compás de las campanadas que desde siempre -salvo la noche del efecto 2000- sigo por la tele.
Como en pasados años los presentadores y realizadores de las retransmisiones de este evento parecen no tener claro el desarrollo del ritual que se celebra en la torre del reloj, voy a dar mi particular cronología de cómo deberían suceder los hechos.
Medio minuto antes que den comienzo las 12 campanadas la esfera del mundo comenzara a deslizarse -si el operario de turno retira la oportuna sujeción- y sonaran campanitas durante 10 segundos mientras cae la bola.
20 segundos antes de las 12 campanadas suenan los cuartos, cuatro cuartos representados por dos campanadas seguidas cada cuarto.
Cuando sean las 12 empunto de la noche -atención al segundero- sonara la primera campanada.
Ya estamos en 2009, ahora suenan 11 campanadas mas.
Fin del trayecto, o mejor dicho comienzo del viaje.

Con mis mejores deseos para el 2009

sábado, 27 de diciembre de 2008

Les casadielles

Les casadielles son de lo mejor de la Navidad, desde siempre que en casa son el postre preferido, si bien debo decir que a mi me gustan sobre manera antes de las comidas, que es cuando mejor me saben. Primero fueron hechas por mi abuela y ahora es mi madre quien las prepara con muy buen resultado.
Por si no las conoces imagínate una empanadilla con forma de cilindro en lugar de la típica media luna, de unos 12 centímetros de largo con los bordes laterales aplastados con un tenedor, rellena de nueces y ablanas molidas mezcladas con azúcar y en ocasiones un poco de anís. La masa es de harina de trigo y están fritas en aceite para acabar espolvoreándolas con azúcar molido.
A mi me gustan cuando llevan dos días reposadas encima del armario de la cocina (si están dentro de la alacena no es lo mismo, lo tengo comprobado).

martes, 2 de diciembre de 2008

Onde vas tar mejor que ahí.

Tas a techu, a la par al aire libre, tienes vistes, vien a vete xente, y si quies algo das una voz que tamos aquí al lau.
Y así, uno con la mirada perdida en el valle y otro contando los coches que pasaben por la carretera hice compañía a mi abuelo en el mejor sitio en el que él, y por tanto yo, podíamos estar, debajo del hórreo.
Fue casi así, y es uno de los recuerdos mas tempranos y fuertes que tengo de mi abuelo materno. Quiza algun dia alguien se acuerde así de mi.

sábado, 29 de noviembre de 2008

El nacimiento

Agradecer a mi buen amigo y compadre el nacimiento de este espacio, fruto de mi inquietud y su buen hacer.
A buen seguro continuara dejando huella debajo del hórreo como lo hizo en el comienzo.